Siendo la séptima de ocho hermanos, Jane siempre se sintió especialmente unida a su hermana mayor Cassandra junto a la que fue a diferentes colegios en Oxford, Southampton y Reading hasta alcanzar los once años de edad. A partir de entonces su padre se encargó de que recibiera una buena educación y la animó en el hábito de la lectura, de manera que a los veinte años Jane dedicaba gran parte de su tiempo a la escritura (pequeños relatos en general).
Gracias
a su capacidad de observación, pudo notar cualquier comportamiento
que le fuera extraño o inusual con
respecto a su propia percepción del
mundo, y esto aparecería reflejado en sus novelas.
En una época en que las jóvenes no podían
heredar, salvo en contadas ocasiones, era de vital importancia hacer un buen
matrimonio. Lo denunciable, desde la perspectiva de nuestra escritora, es que
se concertasen matrimonios que, basados únicamente en índices económicos, diesen
como resultado parejas incapaces de encontrar la felicidad en su compañero y
sentenciadas a una vida de soledad e incomprensión. Por ello, Jane
apuesta en sus novelas por matrimonios que unen las dos condiciones, a su
juicio, básicas para todo matrimonio de éxito: el respeto mutuo y la seguridad
económica.

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